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fuente:
www.mec.es
28 de junio de 2005
El cambio de gobierno registrado en España en marzo de
2004 supuso el inicio de un debate público sobre la
organización del sistema escolar, en especial por la falta
de consenso que existía respecto a la LOCE (Ley Orgánica de
Calidad Educativa). Organizaciones de profesores,
asociaciones de padres y madres, autoridades políticas de
Comunidades Autónomas y colectivos de estudiantes habían
manifestado su rechazo a una ley que basaba la calidad en la
segregación escolar.
Cualquier momento de cambio institucional es propicio a
que se abra la caja de las reivindicaciones corporativas,
sobre todo en momentos en los que el espacio público
educativo es prácticamente nulo. Es el caso de los
colectivos de profesionales de Tecnología, Música y
Filosofía, que han protestado por lo que consideran pérdida
de carga horaria de sus materias en el conjunto del
currículo escolar. En otros casos hay quienes desean
aumentar el número de contenidos disciplinares, pese a que
en las leyes educativas sólo se recoge el marco general y no
la regulación de contenidos mínimos, que se corresponde con
los decretos y órdenes posteriores, bien sea dentro de las
competencias del Estado o de las Autonomías...
Frente a una posición corporativa, en defensa de
contenidos académicos, es más coherente ofrecer una posición
firme que muestre las posibilidades de una educación
geográfica para la ciudadanía en la etapa básica y
obligatoria, y una formación más académica y técnica en las
etapas postobligatorias: bachilleratos y ciclos formativos.
Y más en este momento, donde la situación administrativa de
la Geografía permanece igual que en anteriores leyes
educativas. Como luego se indicará, las posibilidades de una
formación geográfica no se deben circunscribir a una sola
asignatura, sino a un conjunto de materias en las cuales es
posible incorporar los contenidos geográficos.
No se trata, por tanto, de defender la presencia de una
asignatura per se, lo que además mantendría a la Geografía
en una posición obsoleta respecto a los retos sociales que
se han abierto en este tercer milenio. Por mi parte,
entiendo que es preciso subrayar:
-
La aportación del conocimiento geográfico a la
formación democrática, a la autonomía personal, a la
compresión de los fenómenos ecológicos, a la defensa y
potenciación de una actitud de tolerancia y respeto a la
diversidad cultural. Todo ello es imprescindible en el
actual momento histórico, y aparece reflejado con
claridad en las finalidades educativas de la Ley
Orgánica de la Educación (LOE) y en la LODE y
Constitución, que son los soportes jerárquicos de esta
última normativa legal.
-
La aportación del conocimiento geográfico a la
formación técnica de los graduados en ciclos formativos
(turismo, gestión comercial, topografía) y en el
desarrollo de hábitos científicos y técnicos en el
bachillerato, subrayando las habilidades y técnicas que
desarrolla para la interpretación y elaboración
cartográfica, para los SIG, para el estudio de mercados
emergentes y yacimientos de empleo, o para la
explicación de las identidades territoriales y los
contrastes regionales en España.
Para este menester sería preciso indicar las necesidades
que aparecen en el sistema escolar:
-
Proyectos de formación del profesorado: formación
inicial y permanente, donde la situación es lamentable.
Actualmente la formación inicial es de 30 horas en el
Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), en compañía de
la didáctica de Historia, y en los Centros de Formación
del Profesorado se reduce a una Didáctica de las
Ciencias Sociales.
-
Proyectos curriculares de formación permanente, que
relacionen las prácticas innovadoras en el aula con una
reflexión y una investigación educativa, de tal manera
que se hagan explícitas las ventajas de un proceso de
estas características.
-
Proyectos curriculares para elaborar materiales
didácticos y manuales que faciliten la incorporación de
nuevos enfoques en la enseñanza de la Geografía, tanto a
través de los medios convencionales, como incorporando
las nuevas posibilidades que ofrece internet.
-
Evaluación de prácticas de aula, de materiales
didácticos, de pruebas externas (como las PAU) para que
el profesorado pueda aprender de experiencias prácticas,
como ha sucedido en otros países.
Para poder validar nuestra argumentación hemos de
recordar los objetivos que aparecen en el anteproyecto de la
Ley de Orgánica de Educación (LOE). No vamos a entrar en el
estudio de las finalidades básicas del sistema escolar, pues
se basan en los principios educativos de la LODE de 1985. En
cualquier caso hemos de subrayar, como lo hicimos en su
momento (a través del libro del proyecto Gea-Clío: ¿Cómo
abordar los problemas ambientales y sociales desde el aula?,
Valencia: Nau Llibres, 1994), que desde una educación
geográfica se puede colaborar en el desarrollo de:
-
la personalidad del alumno a través del estudio del
espacio subjetivo
-
la formación en el respeto de derechos y deberes,
así como el fomento de los principios democráticos de
convivencia a partir de la selección de los contenidos
de la Geografía política
-
la formación en el respeto de la pluralidad de
España y de la interculturalidad, a través de un estudio
riguroso de la variedad paisajística de España y de su
compleja formación geohistórica
-
la capacitación para el ejercicio de actividades
profesionales a través del uso de técnicas y
procedimientos de tipo cartográfico, estadístico y
razonamiento conceptual
Unos principios que se desarrollan desde una perspectiva
de aprendizaje permanente (artículo 5), para lo cual la
Geografía ha venido colaborando en los programas de
formación reglada de adultos y en las aulas de tercera edad
de la Universidad. A este respecto habría que mejorar el
diseño de los programas de mayores de 25 años, en especial
los que preparan para el examen de acceso. Los materiales
publicados para dicha prueba de acceso, en el caso de la
Geografía, presentan ante una imagen pública de la materia
que podemos calificar de enciclopédica y obsoleta.
En Educación Primaria el conocimiento geográfico es
indispensable para desarrollar el estudio del medio físico,
social y cultural en el que vive el alumno, facilitando las
posibilidades de acción en el mismo (art. 17, h). Una forma
de aprender que implica la valoración del entorno y de la
naturaleza (art. 17, h). Igualmente puede colaborar en el
desarrollo de las habilidades y actitudes comunes al
desarrollo de la personalidad: utilizar diferentes medios de
representación (j) o desarrollar hábitos de trabajo con
sentido crítico (b)
En Educación Secundaria Obligatoria los objetivos (art.
23) nos indican que la educación geográfica tiene un papel
relevante en el conocimiento de la diversidad cultural (c),
en la utilización de las fuentes de información, y en una
característica de la Geografía: concebir el conocimiento
científico como un saber integrado (f) para responder a los
problemas de nuestra sociedad y del ambiente.
Si nos fijamos no es preciso reivindicar una educación
geográfica como asignatura, sino mostrar que el conocimiento
geográfico es capaz de responder a las exigencias educativas
que se plantean desde la sociedad.
Ahora bien, una vez que se compruebe la importancia del
saber geográfico para dar respuesta a las demandas sociales
es preciso analizar en qué ámbitos administrativos pueden
colocarse contenidos más propiamente geográficos. Ello
implica analizar las áreas curriculares en las cuales pueden
estar presentes los contenidos conceptuales, los
procedimientos metodológicos, las técnicas de trabajo y qué
tipo de actitudes se pueden desarrollar a partir de las
mismas.
En Educación Primaria el estudio geográfico del planeta,
en sus diferentes escalas, aparece en el área de
Conocimiento del medio natural, social y cultural (artículo
18.2) que tiene una carácter integrador y global. En este
sentido corresponde a la investigación didáctica geográfica
mostrar las posibilidades de organizar proyectos pedagógicos
globalizados en los cuales exista un hilo conductor: el
ocio, la transformación del paisaje, el mundo del trabajo...
El reto es evidente: si la Geografía se ha desarrollado
históricamente como ciencia de síntesis, ahora tiene la
oportunidad de demostrarlo a través de la selección de un
conjunto de problemas relevantes para la sociedad.
En Educación Secundaria Obligatoria la Geografía e
Historia aparece como área de conocimiento en los tres
primeros cursos y en el cuarto de forma obligatoria y común
(artículos 24 y 25). En esta etapa educativa a la Geografía
le compete la delimitación de los problemas sociales que se
desarrollan en unos territorios con características
ambientales e históricas concretas. Las desigualdades
socioeconómicas, la degradación y conservación del medio,
las identidades territoriales, los procesos de
urbanización... son ejemplos de posibles ejes de contenidos,
que precisan de una investigación educativa y una innovación
didáctica. Un reto profesional para la asociación de
geógrafos, a semejanza de lo que se ha hecho en otros
lugares (por ejemplo, en el Reino Unido).
Una asociación profesional que tiene una responsabilidad
social debe atender no sólo a la organización de contenidos
regulados por decretos y normas legales, sino también debe
atender a las posibilidades que se desprenden de la
pluralidad de opciones escolares. Es el caso de la
Diversificación Curricular (art. 27), donde es preciso
realizar una investigación específica para determinar las
necesidades de un alumnado que se ha definido como grupo de
“fracaso escolar”. Las experiencias realizadas en diversos
centros escolares nos muestran las posibilidades de la
organización de unidades temáticas globales, relacionadas
con las necesidades individuales y las posibilidades de
re-inserción en los ámbitos escolares y laborales: los
espacios cotidianos, la organización del espacio laboral,
los problemas ambientales, etcétera.
En los estudios de bachillerato la Geografía aparece como
materia propia del bachillerato de Humanidades y Ciencias
Sociales. El artículo 34.3 indica que el gobierno, previa
consulta de las Comunidades Autónomas, establecerá la
estructura de las modalidades y las materias específicas. En
este sentido cualquier grupo profesional que pretenda
influir en esta organización debe tener en cuenta los
objetivos del bachillerato (art. 33) y no proponer un
listado de temas sin estos principios educativos y
ciudadanos. Y otra de las cuestiones que debe analizar con
cuidado es la organización de materias optativas, pues éstas
surgen muchas veces de forma confusa: por ejemplo la
asignatura “Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente” posee
una estructura que en gran medida es semejante a la
Geografía, lo que tiene poco sentido. O bien la Geografía no
sabe dar respuesta a los problemas ambientales o la
organización del bachillerato está mal planteada. Y en este
sentido es preciso un estudio riguroso de la oferta de
optativas que puedan ser útiles para bachilleratos de
diversas modalidades y es aquí donde la Geografía tiene otra
oportunidad.
Y sobre todo desde una asociación profesional se debería
atender a las indicaciones del artículo 34.9 donde se señala
que el gobierno regulará el régimen de reconocimiento
recíproco entre los estudios de bachillerato y ciclos
formativos. Hay dos cuestiones que se deben abordar en esta
perspectiva:
-
la consideración del bachillerato y ciclos como
etapas de carácter finalistas y propedéutico, lo que
debería facilitar la organización de materias optativas
para ciclos y bachillerato de carácter común.
-
la consideración del carácter pragmático y
utilitario (técnica más que ciencia) de algunos
procedimientos geográficos (cartográficos, estadísticos,
territoriales).
Ello supondrá la definición de una educación geográfica
que, si bien queda relegada a lo que se pueda decidir sobre
la ordenación de acceso a los estudios profesionales (art.
41), va a incidir en un debate sobre la ordenación del
espacio público educativo. Y ésta es una responsabilidad
ciudadana y política a la que entendemos no se puede
renunciar desde una asociación profesional.
Resulta paradójico que la Geografía no aparezca como
materia que permita la formación de técnicos en comercio
exterior, en educación ambiental, en turismo, o en
topografía, por poner tan sólo unos ejemplos relevantes. Sin
duda, la relevancia de una materia se mide por su capacidad
para plantear como preguntas interesantes lo que son
inquietudes espontáneas, lo que derivará en respuestas
lógicas y argumentos convincentes para organizar un conjunto
de actividades que forme eficazmente a niños, jóvenes,
adolescentes y adultos. Un reto profesional y una exigencia
ciudadana.
Texto de Xosé Manuel Souto,
IES Ballester Gozalvo y Proyecto Gea-Clío Valencia |
Enlaces de interés
Anteproyecto de Ley Orgánica de Educación, 30 marzo 2005 (pdf)
Debate educativo en
el MEC
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