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La plaga de langostas en Canarias

 

El pasado 26 de noviembre de 2004 las islas orientales de Canarias despertaron con un sobresalto: la langosta (Schistocerca gregaria), denominada también en este archipiélago “langosta africana” o “cigarrones”, había llegado de forma significativa, primero a Fuerteventura, y poco después a Lanzarote. Aunque durante la semana anterior se habían observado ejemplares aislados incluso en Tenerife y Gran Canaria, el fenómeno adquiere otra dimensión a finales de noviembre. Las alertas del Gobierno de Canarias, iniciadas desde prácticamente las primeras semanas de ese mes, terminaron materializándose. Ya el 1 de diciembre, algunos ejemplares de esta misma especie son observados en las costas del Algarve, al sur de Portugal.

La curiosidad que genera un fenómeno relativamente singular –desde la década de los cincuenta del pasado siglo no se recuerda una plaga en las islas, a excepción de una de dimensiones reducidas en 1988-, sus marcadas connotaciones ecológicas y espaciales, así como las consecuencias que entraña para las poblaciones y territorios afectados, despertó nuestro interés como geógrafos. Comprender lo que estaba sucediendo en Canarias implicaba, necesariamente, salir de los estrictos límites insulares e iniciar un recorrido a diferentes escalas: desde la del insecto a la del continente africano.

 

1. Schistocerca gregaria: una langosta mutante, voraz y viajera

 

Entre las diversas especies de langosta, Schistocerca gregaria (Figura 1) presenta unas características y exigencias ecológicas especialmente curiosas. Habita áreas desérticas o semidesérticas cálidas, donde las precipitaciones oscilan entre los 50 y 300 mm, pero con grandes variaciones interanuales entre largos períodos de sequía y ocasionales lluvias torrenciales.

 

Figura 1: Ejemplar de la langosta Schistocerca gregaria descansando durante la noche en Lanzarote. Noviembre 2004.

Foto: Consuelo Niz Cabrera / Fundación César Manrique.

Si la especie se encuentra en fase solitaria es inofensiva, pudiendo permanecer en ese estado mucho tiempo. Pero cuando en esos medios, tras periodos prolongados de sequía, se producen abundantes precipitaciones, la vegetación se desarrolla rápidamente, y las langostas solitarias tienden a agruparse, adquiriendo una gran capacidad de reproducción, al tiempo que reducen su mortalidad. Mutan entonces a su fase gregaria, formando amplios enjambres capaces de realizar grandes desplazamientos; cambia también su morfología, fisiología e incluso el color del cuerpo (rojo o amarillo intenso si están en fase reproductiva) y, a su vez,  adquieren la voracidad por la que han sido históricamente temidas.

La humedad del suelo afecta de forma muy significativa a la reproducción de esta especie: no sólo porque es necesaria para la eclosión de los huevos que entierra a unos 5-15 cm, sino porque estimula la rápida maduración sexual de los individuos adultos, que permanece limitada durante los períodos de sequía. Cada hembra suele poner unos 120 huevos, de manera que una hectárea infectada puede llegar a generar unos 600 millones de individuos. Por su parte, la temperatura también contribuye, acelerando o retrasando la evolución desde la eclosión de los huevos hasta la madurez de las larvas: con temperaturas entre 30-35º C, la maduración de los huevos puede ser de tan sólo 11 días.

Así pues, tras condiciones favorables de humedad y temperatura se forman enjambres que pueden alcanzar dimensiones de varios kilómetros cuadrados, con altas densidades de individuos por m³. A medida que van agotando los recursos vegetales de un lugar,  migran a otro en busca de alimento. Estimaciones de la FAO calculan que una nube de langostas de densidad media (50 millones de individuos) consume cada día unas 100 toneladas de materia vegetal fresca; o que una tonelada de langostas puede comer, en un solo día, el equivalente al consumo de  2.500 seres humanos. Sus efectos nocivos se producen tanto en la vegetación natural, como en todo tipo de cultivos y pastos, por lo que van dejando tras de si una estela de devastación entre las poblaciones afectadas.

Pueden recorrer grandes distancias, volando tanto en superficie como entre los 1.000 y 2.000 m de altura. En estos desplazamientos juega un papel esencial la dirección de los vientos dominantes. Su área potencial de invasión en fase gregaria comprende: África (al norte del ecuador), Oriente Medio, las Penínsulas Arábiga e Indo-Pakistaní y, en ocasiones, el sur de Europa. Es decir, tiene una superficie de invasión superior a 29 millones de km² (más del 20%  de las tierras emergidas), y puede afectar a unos 57 países (CIRAD, 1998).

 

2. El origen de la actual plaga: las lluvias de 2003 al sur del Sahara

La plaga de langostas registrada en Canarias tiene su origen en otra, de grandes proporciones, que desde hace un año afecta a numerosos países del Sahel y de África occidental. Se considera que ha sido la de peores consecuencias en los últimos 15 años, y está motivada por las abundantes lluvias que, durante el verano y comienzos del otoño de 2003, se han producido en gran parte del Sahel. La combinación entre una adecuada humedad, altas temperaturas y vientos propicios ha favorecido una rápida reproducción de las langostas, así como una veloz propagación por el norte de África. Solo entre octubre de 2003 y agosto de 2004, éstas se han extendido por Chad, Níger, Malí, Mauritania, Senegal, Marruecos, Argelia, Libia y Túnez.

Las langostas tienen un ciclo estacional, tanto de reproducción como de migración, bien conocido. Según se muestra en el mapa de la Figura 2, utilizan dos zonas de cría principales durante el verano. La primera se localiza en torno a Malí, oeste de Níger y Mauritania. Desde aquí inician migraciones hacia el norte y afectan a Mauritania, Sáhara occidental, Marruecos y Argelia, países, éstos últimos, donde se reproducen e inician el ciclo en sentido contrario durante el invierno y la primavera. Algo similar ocurre en la zona del Chad y del Sudán, áreas proclives al desarrollo durante el verano, y su posterior expansión hacia el sur de Egipto, la península Arábica y Etiopía, llegando incluso hasta Irán.

Figura 2: Zonas de cría y migración de la langosta Schistocerca gregaria.

Fuente: FAO.

 

Según datos aportados por la FAO, la plaga ha afectado desde octubre a unos siete millones de hectáreas de cultivos, de los cuales dos millones se localizan en Argelia. La densidad de insectos ha superado los 100/m², y su ciclo biológico se ha acelerado desde principios de mayo por las lluvias registradas en el Sahel y regiones limítrofes. Otra prueba de la voracidad de estos insectos -durante esta plaga- es la depredación de las hileras de árboles que componen el "cinturón verde" del Sahel y protegen de la desertificación la meseta central. Estas zonas fueron devastadas casi por completo, lo que constituye un hecho sin precedentes.


La FAO ha establecido un centro de operaciones de emergencia contra la langosta, que trabaja directamente con los donantes, los países amenazados por la plaga y organizaciones capaces de aportar soluciones al problema. En los países del Magreb, especialmente en Argelia y Marruecos, grandes campañas de fumigación con pesticidas contribuyeron a detener el avance de la plaga en junio, julio y agosto de 2004, pero la invasión de langostas se intensifica en África occidental (Figura 3), prueba de ello es la reciente llegada de millones de ejemplares a las islas Canarias.

 

Figura 3: Localización de la langosta Schistocerca gregaria (adultos solitarios y gregarios) entre los días 25 de noviembre y 1 de diciembre de 2004.

Fuente: FAO.

 

 

3. Las langostas llegan a Canarias

En estas islas las plagas de langosta han estado presentes a lo largo de la historia. Según el historiador Manuel Ramírez, en Canarias se han producido 85 plagas desde el primer tercio del siglo XVI. Entre ellas, las de peores consecuencias han sido las siguientes: 1659, 1811, 1908, 1954 y 1958. Los efectos de la plaga de 1954 todavía perviven en la memoria de nuestros mayores: se calcula que afectó a 10.100 ha de cultivos y produjo daños valorados -por aquel entonces- en 137 millones de pesetas (Ramírez, 2004).  Curiosamente, desde 1958 –y con la excepción de una de reducida repercusión en 1988- no se había vuelto a registrar otra plaga significativa en Canarias.

Ya desde el 19 de noviembre, las islas se encuentran en alerta. La administración canaria convoca el gabinete de crisis y almacena productos fitosanitarios para luchar contra la plaga. Aunque se observan ejemplares aislados en Fuerteventura, Gran Canaria e incluso Tenerife, los controles visuales aéreos todavía no detectan movimientos significativos de nubes de langostas en esa fecha.

La situación se mantiene en estado de prealerta hasta el 25 de noviembre. Ya durante la mañana, y ante la alta concentración de langostas, se cierra el aeropuerto del Aaiún en el vecino continente africano. Por la noche, y con vientos dominantes del sureste, se incrementa significativamente el número de langostas en la isla de Fuerteventura –la más próxima a la costa africana- y, durante la madrugada y la mañana del día 26, también en Lanzarote, declarándose ya de forma oficial la situación de plaga en ambas islas. Las langostas llegaron tanto por vía aérea como a través del mar (Figura 4), aunque muchas de ellas visiblemente extenuadas. Aunque en el sur de Gran Canaria se observan ejemplares aislados (Figura 5) durante varios días, el fenómeno no alcanzará proporciones significativas en esa isla ni siquiera en los días posteriores.

Figura 4: Llegada de langostas (Schistocerca gregaria) a través del mar en la costa de Fuerteventura. Noviembre, 2004.

Foto: Guayedra Brito/Canarias7.

 

Figura 5: Ejemplar de la langosta Schistocerca gregaria en las Dunas de Maspalomas, Gran Canaria. 27 de noviembre de 2004.

Foto: Emma Pérez-Chacón Espino.

El sábado 27 la plaga se incrementa de forma considerable en Lanzarote. El Cabildo activa el Plan de Emergencias y durante la noche se realizan fumigaciones desde tierra, bien mediante tractores al que se incorpora un compresor, bien a pie con mochilas. El producto utilizado es un insecticida (Clorpirifo al 48%) para el que se requiere extremar las precauciones, tanto durante su administración, como a la hora de decidir su utilización, dadas las consecuencias nocivas que puede tener para el resto de la cadena trófica. Por ello, se desestimó su utilización desde el aire, al tiempo que se instó a los agricultores a no utilizarlo sin informarse previamente en sus respectivas agencias de extensión agraria.

Entre la noche del domingo y el lunes 28 se produce una nueva invasión de langostas, afectando sobre todo a Corralejo (Figura 6), al norte de Fuerteventura. Se introducen en las instalaciones turísticas de la zona, generando inquietud entre los empresarios, pues temen la reacción de los turistas y los efectos que pueda tener la plaga en la imagen turística de las islas.

Figura 6: Plaga de langosta (Schistocerca gregaria) en las Dunas de Corralejo, Fuerteventura. Noviembre, 2004.

Foto: Guayedra Brito/Canarias7.

A partir de los días 29 y 30 la plaga empieza a remitir: el cambio en la dirección de los vientos –que rotan primero al oeste y posteriormente al noroeste-, el descenso de la temperatura, y las fumigaciones realizadas, reducen de forma drástica la presencia de las langostas en Lanzarote y Fuerteventura, aunque todavía se constatan algunos enjambres en ambas islas. Finalmente, entre los días 7 y 9 de diciembre aparecen nuevos núcleos de langostas, primero en el sur y este de Fuerteventura, y posteriormente en el sur de Lanzarote. En esta última es especialmente significativa la densidad langostas que se registra en La Geria, área de concentra la mayor superficie de viñas de la isla.

Las trayectorias seguidas por las nubes de langosta en Canarias, entre el 19 de noviembre y el 1 de diciembre, se resumen en el mapa de la Figura 7. Su interpretación requiere, necesariamente, una breve aproximación a las condiciones meteorológicas que caracterizaron los momentos más intensos de la plaga, fundamentalmente entre el 25 y 30 de noviembre de 2004. 

Figura 7: Trayectorias de las invasiones de langosta (Schistocerca gregaria) en Canarias entre el 19 de noviembre y el 1 de diciembre de 2004.

Fuente: Elaboración propia.

 

 

4. Condiciones meteorológicas en Canarias durante la plaga de langosta

La situación sinóptica que, desde el continente africano, propició la advección de langostas durante esta plaga es la descrita y tipificada por Dorta (1999) con la denominación de “AC”, o dominio del anticiclón continental. Dicha situación sinóptica es, entre las que provocan invasiones de aire sahariano en Canarias, la más frecuente en invierno (79,9%), seguida de la primavera (53%), el otoño (47%) y, en mucha menor medida, del verano, con tan solo el 15% de frecuencia. Entre los meses del otoño, el que concentra una mayor frecuencia de este tipo de tiempo (75,7%) es precisamente noviembre. Los tipos de tiempo asociados a las olas de calor también han sido estudiados por Marzol (2001).

Esta situación se caracteriza por la existencia de un área anticiclónica de gran extensión que abarca Canarias, el noroeste de África, el suroeste de Europa y la cuenca mediterránea occidental. El mapa sinóptico de superficie del día 26 de noviembre (Figura 8) muestra que el núcleo del citado anticiclón se localiza en el Mar Tirreno y presenta un valor de 1028 hPa. Se trata pues de un intenso anticiclón a tenor de la presión existente en su seno pero, en cambio, el gradiente isobárico pone de manifiesto el moderado valor de los flujos de viento que genera. La escena sinóptica se completa con la presencia de otros dos anticiclones cuyos centros se encuentran a la misma latitud, los 45° Norte, pero separados por sendas borrascas. Esta disposición de los centros de presión en superficie coincide con el predominio de la circulación meridiana en altura, donde se alternan vaguadas sobre las borrascas superficiales y dorsales sobre los anticiclones atlántico y el mediterráneo.

Figura 8: Mapa sinóptico en superficie del día 26 de noviembre de 2004.

Fuente: Instituto Nacional de Meteorología.

Precisamente, la combinación entre aire cálido procedente del Este y vientos moderados constituye una de las condiciones más favorable para la llegada de langostas desde África, y explica que durante esos días se produzca la declaración oficial de la plaga en Fuerteventura y Lanzarote. Esta situación se inicia el 25 de noviembre y se prolonga hasta el día 28, cesando tras el debilitamiento del anticiclón y el descenso hasta Canarias de una borrasca. Ésta, tras colocarse en la vertical de Canarias se intensifica (1008 hPa el 28 de noviembre a 996 mb el 1de diciembre) y posteriormente asciende en latitud hasta situarse sobre la Península Ibérica.

En la tabla adjunta (Figura 9) se combinan los datos de temperaturas en superficie (máxima y mínima) en las costas de las islas de Lanzarote y Fuerteventura, así como la dirección e intensidad de los vientos en la superficie de 850 hPa, y la situación sinóptica en superficie. Todo ello se combina con la secuencia resumida de los acontecimientos más significativos que caracterizan la plaga de langosta entre los días 25 y 30 de noviembre de 2004.

 

Figura 9: Datos meteorológicos y secuencia de los acontecimientos más significativos durante la plaga de langostas (25 – 30 noviembre 2004).

 

Día
Temperatura (ºC)
Viento (850 hPa)
Situación sinóptica
     (hPa)
Observaciones
Lanzarote
Fuerteventura
Direcc
Int (km/h)
Max
Min
Max
Min
25
24
19
25
22
SE
26,4
Anticiclónica (1.020)
Se declara el estado de alerta. Llegada de langostas a Fuerteventura y en menor medida a Lanzarote. Ejemplares aislados en Gran Canaria.
26
24
21
26
21
E
ESE
20,3
Anticiclónica (1.028)
Declaración de plaga en Fuerteventura y menor incidencia en Lanzarote. Solo ejemplares aislados en Gran Canaria.
27
23
19
24
20
S
SE
19,8
Anticiclónica (1.020)
Incremento significativo de la plaga en Lanzarote. Se activa el plan de emergencia y comienzan las fumigaciones. Sólo se mantiene la consideración de plaga en Lanzarote.
28
25
15
26
17
SO
39,6
Ciclónica (1.016)
Comienza a remitir la plaga en Lanzarote. Sin embargo, en la madrugada del 28 y el día 29 aparece una nueva invasión en el norte de Fuerteventura.
29
25
20
26
23
O
41,9
Ciclónica (1.012)
30/11
24
18
25
19
NO
51,3
Ciclónica (1.012)
No aparecen nuevas invasiones y se reducen drásticamente el número de ejemplares en Lanzarote y Fuerteventura.

Fuente: INM, Canarias 7 y La Provincia/Diario de Las Palmas.

La disposición de las isobaras determina la presencia, durante los días que permanece el anticiclón en el área descrita, de vientos moderados de componente Sureste, Este y Sur en los días 25, 26 y 27 de noviembre respectivamente, y el traslado de masas de aire cálidas y secas desde el cercano continente africano hasta Canarias. Prueba de ello son los valores de temperaturas máximas y mínimas registradas los días señalados en los observatorios de los aeropuertos de Lanzarote y Fuerteventura, y la escasa diferencia entre dichos registros. En el primero de ellos los valores de las temperaturas máximas oscilan entre los 23°C y los 25°C, mientras que las mínimas lo hacen entre 19°C y 21°C; por su parte, en Fuerteventura se aprecia un ligero ascenso de los mismos, con valores que rondan 24°C y 26°C de máximas y los 20°C -22°C de mínimas. 

Por su parte, la llegada de masas de aire continental africano, cargadas de polvo en suspensión, se constata en la imagen del satélite TERRA-MODIS del día 25 de noviembre (Figura 10), donde también se puede apreciar la abundante nubosidad medio-alta presente ese día.

 

Figura 10: Imagen del satélite TERRA-MODIS del día 25 de noviembre de 2005.

Fuente: NASA.

Los vientos previstos para los 850 hPa (unos 1.500 metros de altura), que aparecen en los mapas adjuntos (Figura 11), permiten constatar la favorable combinación de dirección y velocidad del movimiento del aire durante los días más intensos de la plaga de langostas. Se trata de vientos con velocidad media de 26,4 km/h y dirección Sureste el primer día, cuando las langostas llegan masivamente a la isla de Fuerteventura; de 20,3 km/h y dirección Este el día 26 de noviembre, cuando alcanzan Lanzarote, y de 19,8 km/h de velocidad media y dirección claramente de Sur, el día 27 de noviembre. A partir del día 29 el viento cambia hacia el Oeste e incrementa su intensidad, y el 30 lo hace hacia el Noroeste, impidiendo así la llegada de nuevas oleadas de langosta y la remisión de la plaga.

Figura 11: Previsión de la dirección de los vientos en la superficie de 850 hPa desde el 25 al 27 de noviembre de 2004.

 

 

5. Balance final: el dilema entre el control la plaga y el respeto al medio ambiente

Todavía es prematuro realizar un balance de los daños ocasionados por esta plaga en las dos islas afectadas en Canarias. Unas primeras estimaciones del Gobierno de Canarias señalan que apenas el 1% de los cultivos de Fuerteventura han sufrido daños, mientras que la cifra se incrementa en el caso de Lanzarote. Difícil también resulta calcular sus efectos sobre la actividad turística, más allá de los campos de golf que, como el de Antigua en Fuerteventura, quedaron afectados o las plantas ornamentales devoradas en los jardines de numerosas instalaciones. Pero todavía más complejo es evaluar los costes ambientales –presentes y futuros- de las fumigaciones realizadas.

El insecticida utilizado actúa por contacto, inhalación e ingestión de los insectos, por lo que su administración debe realizarse con las medidas de precaución adecuadas, ya que puede afectar a los seres humanos si lo inhalan o entra en contacto directo con la piel. Su principio activo – Clorpirifos- produce la muerte por bloqueo metabólico y parálisis del sistema nervioso de los insectos, cuestión que, obviamente, también afecta –directa o indirectamente- al resto de la cadena trófica.

Si tenemos en cuenta que las dos islas cuentan con numerosos espacios protegidos (41% de la superficie insular en Lanzarote, y 28,8% en Fuerteventura), y que en muchos de ellos la avifauna contribuye significativamente en su valor natural, no cabe la menor duda de que los mecanismos para luchar contra la langosta deberían tener en cuenta este aspecto. Aunque la prudencia se impuso esta vez, se informó a los agricultores, y no se realizaron fumigaciones generalizadas desde el aire, las consecuencias sobre la cadena trófica de las realizadas en tierra están todavía por determinar. Ya entre los días 25 y 27 febrero de 2004 –sin estar declarada la situación de plaga pero si la de alerta- el Cabildo Insular de Lanzarote fumigó diversas zonas del Malpaís de la Corona (espacio protegido) en Lanzarote sin las debidas precauciones (Martín y Cabrera, 2004), y no se tiene constancia de que se haya realizado un seguimiento posterior para conocer sus efectos.

En definitiva, responder hoy al dilema entre “fumigar y conservar” sigue siendo difícil, al tiempo que se precisa incrementar la investigación sobre procedimientos alternativos para luchar contra las plagas de langosta. Llegados a este punto, resulta interesante contextualizar las consecuencias de esta plaga en Canarias, y relativizar sus efectos mirando nuevamente al Norte de África. 

El Comité FAO de lucha contra la langosta Schistocerca gregaria, en su sesión extraordinaria celebrada entre el 29 de noviembre y 2 de diciembre de este año, señala que tras las plagas la situación en Mauritania –ya debilitada por sequías prolongadas y escasa producción agrícola- adopta proporciones alarmantes; así como en Cabo Verde, que tendrá que hacer frente a un déficit alimenticio superior al normal. A su vez, en numerosos países del norte de África las comunidades de pastores nómadas, o las agro-ganaderas, se enfrentan a la escasez de agua y pastos, viéndose forzadas a migrar hacia el sur. Estos desplazamientos están causando violentos conflictos en numerosas comunidades.

Por su parte, el Centro FAO de intervención urgente contra la langosta, en su boletín del 8 de diciembre de 2004, señala que la situación sigue siendo especialmente grave en el noroeste de África, pues están llegando a Marruecos y Argelia nuevas oleadas de langosta procedentes del Sahel. A su vez, y como consecuencia de una reproducción estival tardía en el oeste de África, también se están produciendo invasiones en el norte de Burkina Faso, Mali, Mauritania, y noreste de Senegal. Otros enjambres se están desplazando hacia el este de África y, tras atravesar el norte de Egipto, han alcanzado Israel, Jordania y Arabia Saudita. Según esta misma fuente, sólo en el mes de noviembre se han tratado 2,2 millones de hectáreas en los países infectados, lo que eleva a 11 millones de hectáreas la superficie total en la que se ha intervenido desde el comienzo de la plaga en octubre de 2003. A pesar de estos esfuerzos, y observando el mapa de la Figura 12, donde la FAO establece  la situación prevista hasta el 15 de enero de 2005, la plaga dista mucho de estar controlada.

Figura 12: Resumen de la situación de la langosta (Schistocerca gregaria) durante el mes de noviembre y previsiones hasta la primera quincena de enero de 2005. Fuente: Bulletin sur le criquet pèlerin, nº 314, de 8/12/2004. FAO.

La FAO realiza un llamamiento a la colaboración, tanto de los países infectados, como de los donantes. A los primeros para que realicen operaciones de información, prospección y lucha contra las plagas de langosta. Teniendo  en cuenta que muchos de ellos se encuentran en vías de desarrollo, así como el alto coste económico de las medidas que son necesarias, se requiere necesariamente la ayuda internacional.

Por ello, a los países donantes se les pide que los medios de comunicación contribuyan a la sensibilización de la población ante este problema, se incrementen las ayudas, se incentive la investigación y la ayuda científico y técnica sobre varios aspectos fundamentales: la profundización en el conocimiento de la biología y ecología de esta especie, la puesta a punto de sistemas avanzados de alerta temprana y control, y la investigación sobre los procedimientos de lucha una vez que la plaga se ha producido. En esta línea, el CIRAD (1998) señala desde hace años la necesidad de ir sustituyendo los pesticidas químicos por biopesticidas, con menores consecuencias para el medio ambiente, pues no cabe la menor duda que el empleo generalizado de insecticidas a gran escala tiene su lado oscuro. De hecho, poco se sabe de las consecuencias que tendrán en el futuro las fumigaciones masivas, realizadas desde el aire mediante avionetas,  en los países afectados.

Desde estas líneas deseamos hacer nuestra modesta aportación, colaborando en la sensibilización ante este problema y, al mismo tiempo, señalando que desde la Geografía también se puede contribuir al conocimiento de algunos aspectos de este complejo fenómeno: la aplicación de técnicas geomáticas (SIG, Teledetección) para la alerta y seguimiento espacial de las plagas; la profundización en las situaciones atmosféricas que favorecen la reproducción de esta especie o su difusión cuando alcanzan la fase gregaria, el análisis de las consecuencias para las poblaciones afectadas, son sólo algunos ejemplos de ello.

 

AGRADECIMIENTOS

Expresamos nuestra gratitud al Instituto Nacional de Meteorología, al periódico Canarias7, y a la Fundación César Manrique, por facilitarnos datos y documentación gráfica, así como por autorizar su difusión en este trabajo.

BIBLIOGRAFÍA

CIRAD (1998): Le criquets, une menace pour l’agriculture mondiale, un défi pour la recherche agronomique. Brochure réalisée a l’occasion de la Semaine de la Science, Paris, La Vilett, 1998. http://www.locust.cirad.fr

Comité FAO de lutte contre le criquet pèlerin (2004) : Session Extraordinaire, Rome, 29 novembre-2 décembre 2004. Rapports de séances. http://www.fao.org/

Dorta, P. (1999) : Las invasiones de aire sahariano en Canarias. Ed. Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias y Caja Rural de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 287 p.

FAO-Centre d’Intervention Antiacridien d’Urgence (2004): Situation générale en novembre 2004. Prévisions jusqu’à mi-janvier 2005. Bulletin sur le criquet pèlerin, nº 314, de 8/12/2004.

Martín, V.E, y Cabrera, I. (2004): Fumigaciones en un espacio protegido de la isla de Lanzarote. Revista Quercus, nº 221, 08-01 pp.

Marzol, V. (2001): Análisis estadístico del calor en la isla de Tenerife (1950-2000). Contribución a la prevención de situaciones de riesgo. Publicaciones de la A.E.C. (Asociación Española de Climatología), serie A, nº 2, 365-376 pp.

Ramírez, Manuel (2004): “Canarias ha padecido 85 plagas de langostas en los últimos cinco siglos”. Periódico Canarias 7, edición del 5 de diciembre de 2004

ENLACES WEB

CIRAD – Centro de Cooperación internacional en investigación agronómica para el desarrollo. http://www.locust.cirad.fr

ECLO - Emergency Centre for Locust Operations.

http://www.fao.org/news/global/locusts/locuhome.htm

FAO – Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. http://www.fao.org/

 

Pablo Máyer Suárez, Lidia Romero Martín y Emma Pérez Chacón Espino. Grupo de Geografía Física y Medio Ambiente. Departamento de Geografía, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

 
 

Actualizado: 16/02/06