Asociación de Geógrafos Españoles

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Documento de la AGE

 

Discurso del Secretario General de las Naciones Unidas a la Asociación de Geógrafos Americanos

El día 1 de marzo, en el marco del 97º Coloquio de la Asociación de Geógrafos Americanos celebrado en Nueva York, el Sr. Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, dirigió un importante discurso a los geógrafos. Los puntos clave fueron la consideración del papel de la geografía en esta fase histórica, caracterizado por la exigencia de hacer frente al cambio global y a la globalización, y la necesidad de cooperación entre ellos. Por su interés, reproducimos a continuación el texto íntegro de su discurso traducido al castellano, así como la carta de respuesta de la Dra. Anne Buttimer, Presidenta de la Unión Geográfica Internacional.

 


Discurso de Mr.Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas durante la 94ª Reunión de la Asociación de Geógrafos Americanos

Gracias por esta cálida bienvenida. Y gracias, Miklos (Pinther), por las amables palabras de presentación. Recuerdo bien la forma en que nos sumergimos en los mapas el verano pasado durante aquella difícil operación en la frontera entre Israel y Líbano. Puedo asegurarte que aquel momento que acabas de describir fue tenso para todos. Aquella experiencia me demostró una vez más el papel crucial que los cartógrafos y geógrafos juegan en el trabajo de las Naciones Unidas. Por tanto, a menudo me oigo a mí mismo decir: "Enseñadme los mapas".

Las fuerzas de pacificación necesitan conocer el terreno y el lugar en donde podrían estar escondidas las minas de tierra. Los trabajadores sanitarios dispersos por el terreno para vacunar niños necesitan saber la distribución de la población. Los expertos ambientales necesitan saber si los recursos están bajo la presión de los asentamientos o sufren otro tipo de amenazas. Y, como hemos dicho, las Naciones Unidas están preparándose para demarcar la disputada frontera entre Eritrea y Etiopía como parte del establecimiento de la paz entre estos dos países.

Hemos oído mucho sobre los cascos azules y los trabajadores de ayuda humanitaria allí en las áreas de guerra y de desastre del mundo, pero no deberíamos olvidar que los geógrafos están también en primera línea. Por eso estoy muy ilusionado al reunirme con Vds. hoy. Las Naciones Unidas y la comunidad de geógrafos profesionales tienen un gran tema en común. Las fronteras tienen mucho peso en nuestro trabajo. En su mayor parte, los geógrafos rellenan los espacios en blanco de la "terra incognita", permitiendo a la gente actualizar sus puntos de vista sobre la tierra y sus habitantes. Las Naciones Unidas también intentan que la gente vea el mundo de una nueva forma.

Me gustaría sugerirles hoy que saquemos ventaja de esta estrecha afinidad, y que trabajemos juntos para enfrentar algunos de los desafíos más graves que afectan a la comunidad humana: el cambio climático, el peligroso estado del medio ambiente global, y el fin a largo plazo de conseguir un desarrollo verdaderamente sostenible.

Como sólo nosotros sabemos bien, los signos de riesgos ambientales están a nuestro alrededor. Las prácticas insostenibles están entretejidas profundamente en el tejido de la vida moderna. La degradación del suelo amenaza la seguidad alimentaria. La destrucción de los bosques amenaza la biodiversidad. La polución del agua desafía la salud pública, y la intensa competencia por el agua dulce puede convertirse en fuente de conflicto y guerras en el futuro. Las preocupaciones ambientales son los temas de seguridad nacional del futuro.

Los descubrimientos más recientes del Panel Intergumernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sólo aumentan la inquietud. El Panel ha encontrado evidencias de que las actividades humanas son responsables de desestabilizar el clima global de forma más fuerte que nunca, y advierte de consecuencias significativas y adversas si no hacemos algo serio sobre ello muy pronto.

El informe del Panel también ayuda a dejar a un lado un mito sobre el calentamiento global, el mito de que la evidencia aún es demasiado incierta como para servir de base para decisiones políticas o económicas importantes. Si, la incertidumbre existe; siempre habrá voces que disientan y una necesidad de mayor investigación. Pero la aplastante mayoría de expertos científicos han concluído que el cambio climático está ocurriendo, que los humanos están contribuyendo a él, y que no podemos esperar más tiempo para actúar. Y nos están advirtiendo de que los problemas ambientales se gestan a lo largo del tiempo, e igualmente necesitan mucho tiempo para solucionarse.

Otro mito perjudicial es que nos enfrentamos a una elección entre economía y ecología.

La protección ambiental se ve a menudo como una carga extra. Pero los verdaderos costes ambientales raramente se reflejan en las cuentas nacionales, y los costes de la inacción a menudo se ignoran cuando se toman decisiones estratégicas.

Se dice que la acción ambiental es un lujo que sólo los países ricos pueden costear. Pero todos los países dependen de los recursos y del resto de capital ambiental.

Y se dice que la conservación ambiental es una limitación para el crecimiento económico, o incluso una alternativa. Pero los economistas están en general de acuerdo con que la mejora de la eficiencia energética y otras estrategias similares podrían proporcionar grandes beneficios sin coste alguno. De hecho, lo verdadero es el hecho contrario: sin conservación, el crecimiento económico no puede sostenerse.

Debemos dejar de ser tan económicamente defensivos, y empezar a ser más valientes políticamente.

Demasiado a menudo, los gobiernos aún se comportan como si el medio ambiente fuera un área en sí misma, diferenciada de temas como la pobreza, la población y la energía y el proceso de desarrollo en general. Esa manera de pensar está anticuada. Los temas ambientales deberían estar en el centro del proceso de construcción de políticas, completamente integrados en la corriente principal de la política económica y social. Este entendimiento de que el desarrollo necesita ser sostenible fue la ruptura conceptual de la Cumbre de la Tierra en 1992, que por sí misma ya constituyó realmente una ruptura. En los años posteriores, sin embargo, demasiado a menudo hemos seguido actuando como siempre.

La respuesta al calentamiento global es una excepción parcial. La Convención adoptada en la Cumbre de la Tierra, y el proceso que desde entonces rodea al Protocolo de Kyoto intenta proporcionar un nuevo modelo de consumo energético que reduzca las emisiones de gases invernadero peligrosos, y de esta forma colocar nuestras economías en una posición más sostenible. El esfuerzo es similar al que, desde la Segunda Guerra Mundial, ha llevado a construir la arquitectura del régimen comercial mundial.

Se han hecho considerables progresos en las negociaciones para completar el dibujo que se esbozaba en el Protocolo de Kyoto. Pero todavía tiene que tomar más fuerza, y las negociaciones continúan en torno al intercambio de emisiones, los "agujeros" de carbono y los mecanismos para realizar inversiones no perjudiciales para el clima en los países en desarrollo. La incapacidad para alcanzar un acuerdo sobre éstos y otros temas clave en las conversaciones de La Haya el pasado noviembre fue decepcionante. Pero las conversaciones se reanudarán en Bonn el 16 de julio, y tengo la esperanza de que los gobiernos puedan superar sus diferencias y llegar a un protocolo que pueda ser ratificado.

Abandonar este proceso ahora retrasaría la estrategia clima global varios años. Y esto dejaría a los países en desarrollo –que sufrirán la mayor parte del impacto del cambio climático aunque sean los menos responsables de ello- mucho más atrás. El peso del liderazgo recae en los países industrializados. Son responsables de la mayor parte de las emisiones de carbono actuales, y están mejor situados, tanto económica como tecnológicamente, para adoptar nuevos modelos de producción y consumo.

Kyoto está centrado, en gran medida, en mitigar el peso de décadas de prácticas insostenibles. Pero es también un intento de cambio fundamental. Se necesitan esfuerzos similares más allá de la cuestión del calentamiento global. Estoy hablando aquí de la implementación de acuerdos en relación con la biodiversidad, la desertificación y la reducción del ozono. Estoy hablando de la lucha por erradicar la pobreza. Y estoy hablando de los cambios en los hábitos del consumidor y el comportamiento cotidiano. Los ciudadanos particulares no deberíamos esperar siempre que actúen los gobiernos y las empresas. Tenemos poder, a través de nuestras elecciones y nuestras compras. Y podemos modificar las pautas de consumo y también influir en las decisiones de las compañías ejerciendo aquéllas elecciones.

Ésta es indudablemente una agenda amplia y ambiciosa. El sistema de las Naciones Unidas continuará jugando su contrastado papel en impulsarla.

Por mi parte, he organizado a varias de las principales compañías del mundo en un “equipo global” comprometido en promover una mayor responsabilidad ambiental. Las compañías de seguros, como pueden imaginar, están especialmente interesadas en la posibilidad del calentamiento global y han sido una voz significativa que ha pedido una mayor atención a este desafío. Unas pocas empresas corporativas líderes están realmente aprovechando la oportunidad de usar y desarrollar tecnología verde y recursos renovables, y espero que su ejemplo sea ampliamente imitado. Los gobiernos pueden ayudar a impulsar esta evolución mediante el uso creativo de las políticas fiscales e impositivas, incluyendo la eliminación de los enormes subsidios que continúan apoyando un abanico de dañinas e insostenibles prácticas.

Las Naciones Unidas han empezado también a trabajar para asegurar el mejor resultado posible en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que tendrá lugar el año próximo en Johannesburg. Tremendas inquietudes han acompañado el proceso de globalización y el progreso tecnológico, que es uno de los principales motores de la globalización, incluyendo el miedo a que el medio ambiente pueda sea uno de las principales víctimas. Los líderes mundiales deben responder a estas preocupaciones. Deben demostrar que toman la idea de la administración seriamente. Hay un proverbio africano que dice: “La tierra no es nuestra, es un tesoro que tenemos en fideicomiso para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos”. Y espero que mi generación y la suya sea merecedora de este fideicomiso. El desarrollo sostenible no sucederá por sí mismo. La Cumbre debe proporcionar un empuje decisivo. Tenemos mucho trabajo que hacer para que tenga el mismo impacto que la Cumbre de la Tierra tuvo hace una década.

Veo cuatro áreas en particular donde los geógrafos pueden hacer una especial contribución a este esfuerzo.

Primero está la educación. La clase de geografía es uno de los primeros lugares en donde los jóvenes entran en contacto con el mundo que está más allá de su inmediata comunidad. Les animo a usar esta plataforma para comunicar un mensaje, no sólo sobre el ciclo del carbono y las maravillas de nuestro mundo físico, sino también sobre la vida política. Por favor, hablen a sus estudiantes sobre las Naciones Unidas y sus esfuerzos para ayudar al mundo a abordar sus problemas comunes. Podrían también hablarles sobre un nuevo sitio web de las Naciones Unidas – www.unep.net - que reúne mapas, imágenes de satélite, legislación y otras informaciones sobre las instituciones de investigación y las bases de datos de todo el mundo. Es una nueva y potente forma de que la gente de todo el mundo controle el medio ambiente y se involucre en protegerlo.

En segundo lugar, la capacidad de actuar en el mundo en desarrollo. La nueva oleada de tecnología geográfica tiene un enorme potencial. Puede avisarnos con anticipación de los desastres naturales y de las amenzas ambientales, y permitirnos planificar nuestras ciudades de forma que sean más sanas para vivir en ellas. Debemos hacer más para asegurarnos de que estas nuevas herramientas estén disponibles para desarrollar los países.

En tercer lugar, está el “Millennium Ecosystem Assessment”, un esfuerzo de colaboración internacional para cartografiar la salud de nuestro planeta. Será lanzado el Día del Medio Ambiente Mundial en junio, y espero que Vds. estén entre los científicos que formarán parte de él.

En cuarto lugar, las Naciones Unidas establecimos el año pasado un Grupo de Trabajo de Información Geográfica para mejorar la forma en que algunas entidades de nuestro sistema usan la información cartográfica y geográfica. Uno de los principales objetivos del Grupo es establecer una Base de Datos Geográfica común en las Naciones Unidas. Trabajarán con agencias cartográficas nacionales, organizaciones no gubernamentales, grupos industriales e instituciones de investigación. La primera reunión formal tendrá lugar a finales de este mes. Les animo a ponerse en contacto con nosotros y participar, si no lo han hecho ya.

La gran aventura de la exploración geográfica está lejos de haberse terminado. Pero en el futuro, debemos también aventurarnos en un paisaje interior, el de los mapas mentales que llevamos con nosotros.

Estos mapas se construyen con ingredientes muy personales y locales: nuestras calles, familias y medios de subsistencia; nuestros gustos y aversiones; nuestras convicciones y prejuicios. Cada vez más, sin embargo, las consideraciones globales están presionando sobre ellos –nuevos productos, gente e ideas; nuevas oportunidades, pero también nuevas amenazas.

Nuestros mapas mentales son estructuras testarudas, y en algunos aspectos tan individuales como las huellas digitales. Pero, no nos engañemos, están siendo redibujadas por las fuerzas de la globalización. Hoy, nuestro desafío es retener su diversidad, mientras estimulamos un mayor conocimiento de nuestra herencia común, valores e intereses.

La idea de interdependencia es antigua entre los geógrafos, pero para la mayoría de la gente es un traje nuevo que aún se están probando para ver la talla. Conseguir que siente bien –y conseguir que se imprima en los mapas mentales que guían nuestras voces y nuestras elecciones- es uno de los proyectos cruciales de la geografía humana para el siglo veinte. Tengo ganas de trabajar con Vds. en este viaje importante para todos.

Muchas gracias.

 


Carta de la Prof. Anne Buttimer, como Presidenta de la UGI, al Sr. Kofi Annan

8 de marzo de 2001

Querido Dr. Kofi Annan:

Su brillante discurso a la Asociación de Geógrafos Americanos del día 1 de marzo de este año fue en verdad estimulante. Aunque diseñado inicialmente para una audiencia americana, el mensaje tiene un especial interés para los geógrafos de todo el mundo. Como Presidenta de la Unión Geográfica Internacional, desearía darle las gracias en nombre de los colegas de nuestros más de 90 países miembros y de las personas que forman parte de nuestras más de 30 Comisiones Internacionales de Investigación y Grupos de Estudio.

Los puntos suscitados en su discurso son tan oportunos como valientes. Los geógrafos de todo el mundo se sentirán alentados por este inequívoco apoyo a las lecciones que han estado impartiendo, a menudo en vano, durante décadas en sus países respectivos. Como Vd. acertadamente observa, los grandes temas trascienden los límites territoriales y nacionales –“prácticas insostenibles que están profundamente entretejidas en el tejido de la vida moderna”- mientras que las prácticas científicas están inextricablemente acomodadas en las instituciones nacionales. Mi sincera esperanza, como expresé en el texto adjunto, es que la Unión Geográfica Internacional tenga éxito en facilitar tal compromiso.

La UGI colabora con los socios de la Asociación Cartográfica Internacional en la elaboración de la Base de Datos Geográficos de las Naciones Unidas. Los planes son también ponernos en marcha para participar en los eventos de "Río+10" programados para Johannesburg 2002. Como asociación miembro de la ICSU y la ISSC nos hemos comprometido en iniciativas de investigación comunes sobre educación geográfica, cambio climático, migraciones y salud. Uno de nuestros proyectos insignia trata de las zonas costeras, gracias sobre todo a los esfuerzos del Sr. Vicepresidente Adalberto Vallega. He pedido a nuestro Secretario General, Ronald Abler, que le envíe copias de nuestro reciente Boletín, que incluye información sobre nuestras actividades de investigación.

Gracias otra vez por su mensaje y, deseándole valor e inspiración para el futuro, se despide atentamente,

Anne Buttimer

 

Actualizado: 12/01/05